La noche de las luces

Mientras la tierra duerme, el cielo despierta en un estallido de luz. Durante una noche fría de diciembre, el faro de Cap de ses Salines fue testigo de una de las lluvias de estrellas más intensas del año: las Géminidas. Allí, bajo la cúpula estelar, el tiempo pareció abrirse para dejar paso a una coreografía celeste.
La imagen está formada por decenas de meteoros capturados a lo largo de varias horas, cuidadosamente alineados para mostrar su punto radiante. La luz del faro, normalmente solitaria, se ve envuelta por una constelación de trazas que cruzan el cielo desde todos los ángulos. En tierra, la vegetación y los edificios permanecen inmóviles, contrastando con la actividad del firmamento.
Esta fotografía es tanto una obra técnica como una declaración poética. En ella convergen el azar del universo, la precisión del fotógrafo y la presencia de un faro que, incluso rodeado de estrellas, sigue siendo guía en la oscuridad.